Sin Gobierno

Las últimas encuestas muestran la preocupación ciudadana por la falta de gobierno, y aunque de primeras entiendo esa desazón ante esta nueva situación, haciendo algo de memoria, casi que deberíamos estar aliviados ante este paréntesis.

A nivel internacional cierto es que estamos sin representación, pero teniendo en cuenta la pérdida que llevamos sufriendo en peso internacional desde que no están en las altas esferas ni Rato, ni Almunia, ni Solana… no tengo claro que hubiese mejorado gran cosa la situación si ya tuviésemos gobierno.

Y es que deberíamos preguntarnos: ¿qué ha hecho de bueno el gobierno durante los últimos 4 años?

Algunas leyes acertadas contra el fraude, pero una amnistía fiscal, copagos sanitarios, recortes a pensionistas y funcionarios,etc.

Cierto es que la crisis y presiones de Bruselas/Alemania daban pie a ello, pero es que además se ha aprobado un impuesto al Sol, se siguen permitiendo los precios abusivos y la no competencia de eléctricas y petroleras que podrían haber aliviado la factura de familias y pequeñas empresas, y no se ha hecho ningún esfuerzo por disminuir el número de desahucios en nuestro país.

Para no sólo hablar de números, nos han regalado toques exóticos como otorgar medallas a Vírgenes, que sonroja a cualquiera y que nos retrotrae décadas.

Pero, a poco que hagamos sumas y restas, vemos que el rescate que ha llevado a los recortes, es consecuencia directa del desmadre ocurrido en las Cajas de Ahorros, donde están colocados políticos y amiguetes. La mayor parte del dinero recibido y que ahora devolvemos entre todos ha ido a manos de los que nos gobiernan y a sus satélites, ya sea a nivel nacional y de comunidades autónomas.

Triste es el nivel político que tenemos para llegar a la conclusión de que quizás estemos mejor, al menos por un tiempo, sin gobierno.

Vergüenza siria

Yo era una niña cuando España se incorporó a la entonces llamada Comunidad Económica Europea. En aquellos tiempos, Europa evocaba valores como comportamiento cívico, paz, derechos sociales… el archiconocido lema francés: “liberté, égalité, fraternité”.

Treinta años después, esa imagen se desmorona. Se ha aprobado una Constitución Europea de tapadillo, ante el voto negativo de los ciudadanos de varios países (que no de sus gobiernos), que veían no ya un lógico recorte en soberanía nacional, si no en los derechos adquiridos tras años de lucha.

Se impuso un Primer Ministro para Italia, Mario Monti, sin ser elegido por los ciudadanos, que, increíblemente, no protestaron.

Hemos visto con qué prisa e intensidad se reunió “la Troika” para asegurarse de que Grecia no se desviaría de la senda trazada, y cómo no tenemos muy claro quién o quienes mandan en Europa. Todos conocemos a Angela Merkel pero no tantos conocemos al Presidente de la Comisión o del Consejo Europeo ni cuáles son sus funciones.

Como último capítulo, la crisis Siria, de la que hemos sido cómplices, tiene a Alemania, y con ella, a los demás estados miembros, dando bandazos. En un comienzo, se apelaba a la Europa solidaria y las leyes aprobadas mucho antes de pensar en tener que ponerlas en marcha, para recibir a estas miles de personas. Ahora, con presiones de grupos ciudadanos contrarios a esta acogida, la cobardía ha hecho acto de presencia.

La solución es imaginativa: pagar para que otros países hagan el “trabajo sucio”. Así, intentando sacudirse un problema se crea otro, anteponiendo intereses electorales a la creciente falta de derechos y libertades de la vecina Turquía, que aspira a ser parte de la Unión Europea. Visto lo visto, es posible que lo consiga sin estar obligada a cumplir con los principios que unen a los europeos.

Habrán quedado tranquilos los negociadores, pues han saltado un gran charco. Lo han saltado acercándose a la disolución de la Europa a la que aspirábamos.

Son las personas

“Son las personas”, ésta es la frase que repiten como un mantra desde el PP a cada nuevo caso de corrupción que sale a la luz. Sí, los libros de cuentas no son corruptos, ni las sillas sobre las que se sientan para escribir en ellos. Una obviedad que intenta ocultar la expresión “organización criminal”, y que en conversaciones con gente cercana, he comprobado, atónita, que ha calado.

Que yo recuerde, cuando la policía desarticula una banda criminal, mafia, etc, tanto la Policía como el Ministro del Interior en sus declaraciones al explicar el modus operandi de la organización, pasan por alto la obviedad de que son personas las que comenten esos delitos.

Señores, cuando una persona aquí, otra allá, de forma no conectada “mete mano en la caja” se trata de personas corruptas. Esto pasa y seguirá pasando, pues la tentación es inherente al ser humano. Unos ceden a ella y otros no.

Cuando lo anterior no sólo se generaliza, sino que los corruptos se interconectan tejiendo una red para ser más eficientes en su captación de fondos, estamos a otro nivel. Cuando además en esa red se encuentran los mandamás del partido y de las instituciones, queda inhabilitado por falta de gente decente capaz de gestionar esas instituciones. Lo estamos viendo en Valencia, aunque hayan sido los jueces los que, como siempre, dan el primer paso, mientras a nivel nacional miran para otro lado.

Y por último, cuando los dirigentes máximos no solo miran para otro lado sino que además protegen a los que ya se sabe que probablemente serán imputados, como ha ocurrido con Barberá o de la Serna (lo mantuvieron aforado en la comisión permanente de las Cortes cuando éstas se disolvieron) la desconfianza llega a Génova.

Son las personas… Sí, las mafias están compuestas por personas, otra obviedad, aunque menos conveniente.

Algo de seriedad…

Han terminado las audiencias del Jefe del Estado con los líderes de los partidos para tantear los posibles pactos. No sé si el Rey se mostrará tan atónito como nos encontramos muchos ciudadanos ante la pasividad de los políticos a la hora de llevar a cabo negociaciones y en cambio, la verborrea que muestran ante cámaras y redes.

Me parece inaudito que el partido más votado no se haya reunido con el PSOE y con Ciudadanos para proponer acuerdos que lleven a Mariano Rajoy a la presidencia. Me parece increíble que los titulares que sueltan los unos a los otros los consideren negociaciones. Y sí, como primer partido, la iniciativa la debe tomar el PP. Si no logra apoyos, ya habrá de decidir si se presenta a un debate de investidura

Por otra parte, aunque entiendo que el PSOE quiera esperar a que lo anterior ocurra, no quita para que vaya tanteando posturas de los demás partidos, y eso se hace conversando cara a cara, sin periodistas por medio o como ha hecho Podemos, en una rueda de prensa proponiendo formar parte de un gobierno presidido por Pedro Sánchez. ¿es esto serio? ¿vamos a asistir a negociaciones como si de un Sálvame se tratase? Soltando bombas a cada poco, comentando cada frase, escrutando cada palabra…

Siéntense a hablar quienes sean, a negociar un programa de gobierno, y sí, muestren el acuerdo al que llegan, que eso sí es transparencia, que esto parece un circo.

Diputado De la Serna

El “asunto” de De la Serna sigue coleando semanas después de que saliesen a la luz conversaciones de, cuanto menos, negocios poco ortodoxos desde su posición de privilegio.

Entonces el PP le pidió que dejase su candidatura a diputado como número dos por Segovia, a lo que él respondió evaporándose. Y desaparecido siguió toda la campaña electoral y hasta tomar su acta de diputado. Siempre pensé que el Partido Popular pedía su dimisión por miedo a perder un diputado en las inmediatas elecciones, vista su actitud mucho más laxa en otros casos similares.

Por esto me sorprende que una vez pasadas las elecciones, hoy que los diputados ocupan su escaño, se siga hablando del tema.

Y es que, por una vez, no tengo claro que deba que dimitir. Por una vez, los segovianos sabían a qué tipo de persona estaban votando, porque independientemente del futuro juicio, la conversación que todos hemos escuchado, es real. Sabían de sus tejemanejes y aun así han preferido votar a De la Serna en vez de a candidatos de otros partidos. Los segovianos son responsables de que esté en el Congreso, y ahí es donde debería ponerse también el foco.

Carta a la Urna

Este año, dado que las elecciones generales y la Navidad vienen juntas, he pensado en redoblar esfuerzos, de modo que el próximo día 20 echaré dos cartas, una en la urna y otra al buzón.

Como en la urna hay que meter una carta previamente escrita, en la que no podemos añadir nada para que no quede anulado nuestro voto, en un ataque de optimismo voy a pedir este año a los Reyes lo que pediría a los gobernantes. Quizás en vez de sobres con dinero, reciban miles de estas cartas, con las legítimas peticiones de los ciudadanos.

Queridos Reyes Magos,

este año sería importante recibir por Navidad, y para los próximos cuatro años, gobernantes que antepusiesen el bien común al bien individual.

Que antes de pensar en cómo colocar a sus allegados en puestos de asesoría en temas que desconocen, pensasen en cómo crear empleo para los millones de ciudadanos que carecen del mismo.

Que en vez de poner impuestos al Sol para beneficiar aún más a las compañías eléctricas buscasen formas para obligarles a competir entre ellas.

Sería interesante que agilizasen los trámites para crear una empresa mientras aceleran también las investigaciones contra el fraude. Como con las ayudas a los vehículos, el dinero invertido en su lucha vuelve a las arcas del Estado multiplicado.

También querría una Justicia más justa, y para ello, más rápida. De nada sirve una ley de 6 meses de plazo para cada investigación, lo necesario es más personal y medios. Por lo que cuentan, en cuanto a tecnología se refiere están cerca del medievo.

Aunque ahora no se hable de ellos, los enfermos de Hepatitis C siguen reclamando los fármacos a los que tienen derecho para poder llevar una vida de calidad. ¿Qué tal una hora para reunirse con ellos y las farmacéuticas?

Por último, como buena cristiana, sin ánimo de usura, pido que los bancos rescatados con nuestro dinero devuelvan parte de lo prestado ahora que empiezan a obtener beneficios, en cómodos plazos, a cero interés, pero llegando a acuerdos que no permitan desahucios a familias sin otro lugar en que vivir, en forma de moratoria, alquiler social….

Para acercarnos a una meta, a un sueño, hay que perseguirlo.

Por ultimo pido ciudadanos que se impliquen en la mejora de la sociedad y de la vida pública. Ciudadanos más informados, más cultos y más solidarios.

Feliz Navidad

Obviedades II: Gato al Agua

En la sobremesa del pasado jueves noche, zapeando desde el sofá, la casualidad y algo de curiosidad me llevó a parar en el programa “el gato al agua”.
Estupefacta me quedé al escuchar en Alejo Vidal Quadras y Eduardo García Serrano, palabras que yo misma he pronunciado en tertulias entre amigos y familiares. La sorpresa vino porque después de escuchar debates de tertulianos y candidatos durante estas largas precampaña y campaña electoral, sin que nadie las pusiese sobre la mesa, no esperaba oírlas ya.
Primera: Recortar como lo ha hecho el PP no tiene mérito (en la tertulia hablaban de economía que haría cualquier señora de pueblo). Bajar salarios, abaratar el despido, recortar ayudas, pagar medicamentos por parte de quienes antes los conseguían gratuitamente, etc, eso lo hace cualquiera, hasta Zapatero.
Lo difícil es hacer una reforma fiscal que no asfixie a la pequeña empresa pero sin huecos por los que se cuelen las grandes empresas con abogados dedicados exclusivamente a buscar esos agujeros. Lo difícil es obligar a los bancos rescatados a que parte de los beneficios que ya empiezan a obtener, sean devueltos al Estado. Tampoco parece fácil acabar con las Sicav, ni multar a las eléctricas y petroleras por los precios escandalosamente elevados de sus tarifas y obligarles a que realmente compitan y por tanto, bajen precios. Etc, etc, etc…
Segunda: De una forma más nítida que Iñigo Errejón y Pablo Iglesias concretaban con una palabra lo que muchas veces desde Podemos definen como “La Casta” o “Vieja Política”. Vivimos en una Partitocracia, de modo que independientemente de las ideas que defiendan PP y PSOE, viven “apoltronados”, sin notar la crisis en sus bolsillos, empleando a familiares y amigos como asesores, sin conocer el paro. Pagando gastos personales con dinero público y votando en contra de propuestas que conlleven mayor control de ese gasto. Asesorando empresas desde sus posiciones de información privilegiada, etc, etc, etc….
No, no son mayoría dentro de los partidos, pero son demasiados dentro de los puestos importantes y suficientes para llevar la precariedad a nuestros bolsillos.