Consumo, luego voto

Como sabrán, el último programa de Salvados trataba de la forma de obtener grandes beneficios por parte de la industria textil europea y americana. Esto, a través de mano de obra barata, con condiciones laborales pésimas desde el punto de vista de un observador europeo.

La respuesta de los internautas fue inmediata, demonizando a estas empresas y en algunos casos justificando la necesidad de comprar low-cost, a pesar de que en el programa queda claro que esta forma de actuar se da a todos los niveles de marcas, precios y calidades. Pero en ningún caso se proponían protestas efectivas contra estas prácticas.

En la actualidad, low-cost o high-cost, tenemos más prendas en nuestro armario que las que se tenían hace 20 años, cuando la ropa se fabricaba en España, más cara y de mayor calidad. No nos justifiquemos: si compramos low-cost, es porque queremos variedad. Nos hemos acostumbrado, con ayuda de las marcas que proponen seis temporadas al año en vez de las antiguas dos, a cambiar. Nos resulta insuficiente tener los básicos bolsos negro y marrón junto con otro para vestir. Asumamos nuestra parte de culpa.

Podríamos, por ejemplo, decidir no adquirir ninguna prenda en el próximo mes como forma de protesta en un idioma que las empresas entiendan, el económico. Pero eso requiere reprimir deseos. Es más fácil criticar su actitud desde nuestro ordenador, liberando estrés y conciencia.

 

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Je ne suis pas Syrien

Yo también estoy sobrecogida por los atentados que tuvieron lugar en Paris el viernes pasado. Atentados perpetrados por una organización que quiere imponer su visión del Islam a toda zona conquistada, y seguir expandiéndose.
No voy a enumerar aquí todas las incursiones que cometemos europeos y estadounidenses en países en los que para eliminar unas veces yihadistas, otras simplemente un régimen que no conviene a occidente, matamos civiles, bombardeamos hospitales, eso sí, colateralmente.
Hoy quiero fijarme en la extraña naturaleza humana. Especiales informativos durante todo el fin de semana, muestras de dolor y solidaridad con Paris, porque….Todos somos París.
Esta primavera y verano los mismos grupos terroristas han atentado en Tunez, Indonesia (en Bali 202 muertos), Egipto…en la misma Siria se lleva una lucha que está destruyendo el país, en que como sabemos, no mueren sólo combatientes de uno y otro lado. La guerra obliga a huir a sus habitantes, y el Daesh obliga a seguir sus leyes en las zonas conquistadas.
Porque también atentan contra sus correligionarios, la gran mayoría de musulmanes que no siguen sus preceptos. Pero para esos no ponemos flores en sus embajadas.
¿Será que cuando vemos cerca el sufrimiento es cuando nos sentimos solidarios? ¿Cuándo nos recuerdan (por que ya lo sabíamos) que nos puede tocar mañana a nosotros es cuando nos manifestamos? ¿Es el miedo lo que nos lleva a estas muestras de apoyo?
Mi patria es la humanidad